Según una investigación, estas son las 4 claves para el bienestar

Richard J. Davidson es uno de los principales expertos a nivel mundial en los efectos de la meditación en el cerebro, y es fundador del Center for Healthy Minds de la Universidad de Wisconsin, Madison. Davidson ha estudiado a expertos meditadores que han meditado más de 10 mil horas, entre ellos, personas como el monje francés Matthieu Ricard y el maestro budista Mingyur Rinpoche. Según su extensa investigación, y aplicando sus conocimientos a una definición de la felicidad no hedonista (más cercana a la eudaimonía aristotélica), Davidson considera que hay cuatro cualidades de la mente que constituyen la base del auténtico bienestar. Estas cualidades están relacionadas con la neuroplasticidad, es decir, cualquier individuo puede entrenarse para desarrollarlas, y la meditación ayuda a ello.

1. Resiliencia

Un mundo impermanente, como enseñó el Buda, produce sufrimiento. Es inevitable que pasemos malos ratos, momentos difíciles. Lo fundamental es cómo respondemos a ellos y cómo somos capaces de recuperarnos. La resiliencia es la rapidez con la que se recupera alguien de la adversidad, lo cual está asociado con el bienestar. Davidson llama a la resiliencia también “no-pegajosidad”: la cualidad de que las cosas que vives no se te queden “pegadas”.

La meditación mejora esta capacidad; sin embargo, para que existan diferencias notables, debes meditar unas 10 mil horas. Esta es la cualidad que tarda más en producir beneficios. No obstante, una práctica intermedia de meditación puede ayudar en general con el apego y por lo tanto, crear una actitud más sana antes las emociones.

2. Prospección

Davidson describe esta cualidad como la capacidad de ver lo positivo en los otros y en la vida en general, tener una prospección positiva. En el budismo y en general en las religiones, esto se conoce como ver la bondad innata de todos los seres. Practicar la meditación de la compasión (como el metta o el tong-len) conlleva rápidamente activaciones en los circuitos cerebrales ligados a la prospección o a la forma que encaramos las cosas. Generar pensamientos compasivos cambia tu cerebro y te hace feliz.

3. Atención 

Esta es la cualidad que quizás más urge cultivar en el mundo moderno, bombardeado por estímulos fragmentarios de información digital. De hecho, la nueva economía está basada en capturar la información de las personas. Es por ello que algunos maestros de meditación, como Alan Wallace, consideran que como especie tenemos un déficit de atención global. Asimismo, existen numerosos estudios que muestran que la distracción y la rumiación están asociadas con la  depresión y la ansiedad. Por otro lado, los llamados estados de “flow” se caracterizan por la concentración. Davidson considera que la meditación es una forma de educar la atención.

4. Generosidad

De acuerdo con Davidson, los comportamientos generosos y altruistas, o el simple agradecimiento, están asociados con el sentimiento de bienestar. De nuevo, las meditaciones que generan una sensación de amor o compasión producen la activación de circuitos neurales vinculados con el bienestar. Seguramente, cuando una persona reza por alguien más, ocurre lo mismo.

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