Salta: La venta de armas se duplicó en la pandemia

Dueños de armerías aseguraron que aumentaron las consultas y compras para autodefensa por parte de personas “cansadas de que les roben”.

Según estimaciones de casas de armas en Salta, la demanda aumentó más de un 100% respecto al año pasado en esta época, tanto de armas de fuego como de réplicas que disparan balines de plomo.

Desde la armería El Colorado aseguraron a LA GACETA que la consulta por armas de puño y escopetas de caño corto se incrementó un 300%: se trataría en mayoría de compradores que fueron víctimas de robos e inseguridad, y quieren estar preparados por si deben defenderse. Desde el lugar también informaron que allí mismo se realizan los trámites para poseer un arma de fuego: exámenes psicofísicos y la declaración jurada con las medidas de seguridad que se compromete a adoptar el comprador (tener rejas en el domicilio, caja fuerte, guardarla con candado, no tener el arma al alcance de los niños, entre otras.)

Por otro lado, desde la casa Tompy Pesca, estimaron que la venta de réplicas de armas de fuego se incrementó casi el 200%. Se trata de artefactos de venta libre. Son imitaciones de los mismos modelos con la diferencia de que expiden balines de plomo: “la gente y los comerciantes lo buscan mucho para tener aunque sea con qué asustar o lastimar a alguien, porque no son armas letales”, expresaron.

Por otra parte, el abogado Pedro Arancibia explicó a LA GACETA cuándo se considera que se ejerció el uso de un arma en legítima defensa. Informó que se trata de una causa de justificación ante el delito contra las personas y también contra la propiedad, aunque lo primero es lo más corriente. “Implica que la acción que pueda realizar la persona q actúa bajo legítima defensa va a quedar exenta de pena pero además justificada en cuanto a la ilicitud o lo antijurídico, siempre y cuando tenga ciertas características” dijo el letrado. Estas son que la agresión recibida por parte de quien actúa defendiéndose debe ser ilegítima y actual o inminente, “viéndola venir”. Además, recalcó que quien se defienda debe hacerlo necesaria y proporcionadamente a la situación: “la manera y medios empleados deben ser razonables para repeler esos daños contra su persona, familia y bienes” expresó el abogado. De lo contrario, el acto se catalogaría jurídicamente como exceso de legítima defensa.

Arancibia hizo hincapié en que esto no es sencillo de determinar ya que se debe contextualizar la situación que llevó a la reacción de defensa. “En la valoración judicial los jueces debería tener en consideración, más allá de lo que legal y técnico que exige la ley penal, otras interpretaciones que tiene que ver con la realidad y con las máximas de la experiencia, con lo humano, y cómo reaccionaría comúnmente alguien bajo la presión de determinadas circunstancias” manifestó.

Fuente/Entrevista: La Gaceta Salta

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