“Feliz va a ser el día que no falta ninguna”: 8M en Salta

Ayer lunes se conmemoró el Día Internacional de la Mujer, y en Salta, una marcha multitudinaria se reunió e hizo escuchar su voz, sus pedidos, su dolor y su fuerza.

El 8 de marzo de 1908, un suceso transcendental marcó la historia del trabajo y la lucha sindical en el mundo entero: 129 mujeres murieron en un incendio en la fábrica Cotton, de Nueva YorkEstados Unidos, luego de que se declararan en huelga con permanencia en su lugar de trabajo.

El motivo se debía a la búsqueda de una reducción de jornada laboral a 10 horas, un salario igual al que percibían los hombres que hacían las mismas actividades y las malas condiciones de trabajo que padecían. El dueño de la fábrica ordenó cerrar las puertas del edificio para que las mujeres desistieran y abandonaran el lugar.

Sin embargo, el resultado fue la muerte de las obreras que se encontraban en el interior de la fábrica. Ese mismo año, el 3 de mayo, se realizó un acto por el día de la mujer en Chicago, preámbulo para que el 28 de febrero de 1909, en Nueva York, se conmemore por primera vez el “Día Nacional de la Mujer”.

La marcha en la capital salteña, específicamente en la plaza central, estuvo conformada por varias facciones con diferentes propósitos y pedidos. Grupos de disidencias auto convocadas, partidos políticos, y demás, hicieron escuchar su voz en el centro de la ciudad. Una de las consignas en la marcha fue la no presencia de los hombres; su asistencia no era necesaria ni requerida. Además se buscaba eliminar las banderas políticas, ya que la lucha de las mujeres no se ve identificada con ninguna.

La marcha arrancó en la Plaza 9 de Julio, y continuó por la Plaza Belgrano y la Legislatura Salteña. En cada lugar se realizó una quema simbólica de muñecos que tenían una identidad particular para el lugar donde se los estaba quemando: uno con la cara de un político al frente de la Legislatura, uno con la cara de un policía al frente de la seccional de Plaza Belgrano, y por último, uno con la cara del Papa Francisco al frente de la Catedral Basílica.

Aquí la marcha adoptó un tinte más fuerte, ya que gente de la Catedral decidió sacar las imágenes del Señor y la Virgen del Milagro (no sabemos muy bien con que fin). Se rompieron vallas, y se acercaron más uniformadas femeninas al lugar, para intentar disuadir a las integrantes de la marcha de permanecer cerca de la central de la fe salteña.

A pesar de que la marcha se vio dividida en varias facciones, y hasta hubieron varias marchas paralelas por esta razón, todas tuvieron el mismo lema y bandera: “Feliz va a ser el día que no falte ninguna”.

Cobertura fotográfica: Luciana Cabrera

 

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