Cómo cuidar la piel a partir de los 60 años

Desde cómo realizar una limpieza que sea respetuosa con la piel, hasta los mejores activos para tratar el envejecimiento cutáneo y los productos preferidos de la farmacia para dicha empresa.


“La piel no tiene edad, sino estados”, aclara Rocío Escalante, titular de Arbosana Farmacia, cuando le preguntamos cómo cuidar la piel a partir de los 60 años. Y es que aunque es una creencia extendida que todas las pieles envejecen del mismo modo, su estado a una u otra edad dependerá de muchos factores como la genética, pero sobre todo de cómo la hayamos cuidado durante toda nuestra vida. No obstante, esto no significa que al llegar a determinadas etapas, no tengamos unas necesidades cutáneas concretas y generalizadas, pues al fin y al cabo, el tiempo pasa por todo el mundo. Aunque, por supuesto, cada rutina de belleza -y cosméticos empleados- debe estar personalizada a lo que nos pida nuestro rostro, hay unas líneas comunes y ciertos activos que están especialmente recomendados a partir de esta edad. Desde el tipo de limpieza facial más aconsejable hasta los ingredientes que no deberían faltar en tus productos, esto es todo lo que debes saber si ya has cumplido (o pasado) los 60.

¿Cuáles son las necesidades de la piel a partir de los 60 años?: Partiendo de la base de que, como ya adelantábamos, no todas las pieles envejecen igual, no solo por los cuidados que hayamos realizado a lo largo del tiempo, sino también dependiendo de nuestros hábitos de vida (como la alimentación, el tabaco, la contaminación, el uso (o no) de protección solar…), sí que podemos establecer unas características generales que se dan en el rostro a partir de los 60 años, tal como nos confirma Maribel Sánchez Lavado, cosmetóloga de Clínica Dermatológica Internacional: “Las fibras que componen la capa interna de la piel y que forman su estructura de sostén pierden la capacidad para retener agua, y su número y organización es menor, lo cual tiene como consecuencia una menor hidratación y falta de tersura. Además, esta piel tiene tendencia a volverse más fina y seca (la producción de sebo va disminuyendo con el paso del tiempo, por eso podemos encontrarnos con una piel que, aunque ‘toda la vida’ ha sido grasa, en este momento nos pide productos oleosos y nutritivos”. A esto, también se suma otro elemento generalizado, la falta de luminosidad, que tal como explica la experta, hace que la piel esté “más apagada y con posibles alteraciones en el tono, apareciendo hiperpigmentaciones”.

Por tanto, evidentemente, los principales signos que detectamos a esta edad son la aparición de arrugas, sequedad y manchas (que, por supuesto, pueden ser más o menos acusadas dependiendo de todos los factores determinantes que mencionábamos anteriormente), por lo que “existen varios pasos imprescindibles a la hora de cuidar la piel, como proporcionar una mayor hidratación y nutrición, el uso de renovadores celulares que estimulen la producción de colágeno, y antioxidantes para bloquear el proceso oxidativo para conseguir mejorar la luminosidad”, indica Maribel Sánchez. A parte de esto, claro, debemos tener en cuenta las necesidades específicas como, por ejemplo, para aquellos rostros que muestren alteraciones en la pigmentación.

Entonces, ¿es igual cuidar la piel a los 60 años que a los 50? Realmente, hay muchos elementos comunes que no tendremos que cambiar, como son “la limpieza, la exfoliación, la hidratación, la nutrición y los productos específicos con acción antiedad”, señala la especialista de Clínica Dermatológica. Sin embargo, lo que sí será diferente serán los cosméticos que empleemos, pues “casi con total seguridad, a medida que pase el tiempo, los productos serán cada vez más nutritivos e hidratantes o para piel más sensible en el caso de los exfoliantes y los limpiadores”, indica. ¿Y el tratamiento? En este caso, los activos angiaging que se recomiendan a los 50 son, básicamente, los mismos que a los 60. Del mismo modo, a cualquier edad el fotoprotector sigue siendo un imprescindible, “debemos aplicarlo todos los días del año, es nuestro mejor aliado contra el envejecimiento a lo largo de toda nuestra vida”, advierte la cosmetóloga.

¿Cuáles son las zonas clave del rostro?: Hay algunas áreas de la cara en las que es más acusado el paso del tiempo, por lo que sería conveniente extremar los cuidados en estas zonas. ¿Cuáles? Según apunta Maribel Sánchez, “las más delicadas son el contorno de los ojos en el tercio inferior y el surco nasogeniano en el tercio inferior del rostro”. En el caso de la parte que rodea la mirada, la experta indica que “suelen ser arrugas de expresión por el movimiento continuo de esta zona al gesticular, lo más indicado en este caso es aplicar activos tensores que relajen a nivel superficial, y retinol para ir ‘puliendo’ las arrugas que van apareciendo con el paso de los años”, aunque en breves veremos qué cuidados más concretos podemos realizar en este área tan visible.

Para el tercio inferior del rostro -en torno al surco nasogeniano-, la especialista aconseja “utilizar activos como el ácido hialurónico, que ayuden a ‘rellenar’, aunque en este caso especialmente, mi recomendación es combinar el cuidado diario a través de cosméticos, con tratamientos médicos que nos ayuden a rellenar y tensar”, dice en referencia a los protocolos habituales que normalmente se realizan con inyectables, también, de ácido hialurónico (aunque no son los únicos).

¿Cuáles son los activos más efectivos y cuáles deberíamos evitar?: De cara a buscar los cosméticos que mejor funcionen a la hora de cubrir esas necesidades concretas de las pieles de 60 años o más, la experta de Clínica Dermatológica aconseja buscar formulaciones -en lo que a tratamiento del envejecimiento se refiere- en las que estén presentes “activos como el retinol y los alfa-hidroxiácidos como el ácido glicólico resultan clave en este tipo de pieles, además de antioxidantes como la vitamina C” (sin olvidar que si usamos productos con estos ingredientes, la protección solar será aún más imprescindible). Además de esto, es importante utilizar una buena crema hidratante, para lo que recomienda un producto “formulado con humectantes como el ácido hialurónico, la vitamina B5 o de base oleosa como los aceites vegetales o las mantecas”.

Del mismo modo, hay activos que en líneas generales no serán tan recomendables para este tipo de pieles, especialmente aquellos que aumenten su sequedad o no sean respetuosos con las dermis más sensibles. Por ello, las fórmulas que en muchas ocasiones son aconsejados para rostros más jóvenes, a los 60 años pueden ser contraproducentes: “Se deben evitar los productos de acción seborreguladora o astringente, que van a provocar sensación de tirantez e incomodidad en este tipo de piel. Algunos ejemplos de este tipo de activos son el ácido salicílico, el ácido tiazolidín carboxílico o el extracto de romero”. Asimismo, para encontrar el fotoprotector y la base de maquillaje ideales, indica que deberían evitarse los que sean oil free, “sustituyéndolos por aquellos que aporten un extra de hidratación y nutrición”.

¿Cómo tratar el contorno de ojos?: Como ya hemos dicho, esta es una de las zonas más sensibles (en realidad, a todas las edades), así que es conveniente realizar un cuidado específico. Mientras que a otras edades nos centraremos en hidratar o combatir los signos del cansancio en la mirada, a los 60 años (si no antes), la especialista aconseja “combinar dos tipos de activos utilizando productos específicos para el día y la noche”.

En caso de seguir esta recomendación, para el cuidado de día la cosmetóloga indica que “es interesante incluir activos como péptidos tensores que ayuden a relajar la zona y productos de textura cremosa que aporten jugosidad”. Para la noche, el consejo es apostar por el retinol pero “en una concentración adaptada a esta zona, que suele ser más delicada y frágil”, por lo que lo mejor será emplear una crema específica para el contorno de ojos en lugar de un sérum fácial. Asimismo, indica que “como complemento y según la necesidad de cada persona, también podemos barajar activos despigmentantes o que estimulen la microcirculación como el hexylresorcinol”.

¿Cómo hacer la limpieza y la hidratación?: Evidentemente, lo más específico del cuidado de la piel a cada edad es el tipo de tratamiento que necesita, pero eso no significa que podamos dejar en un segundo plano los dos pasos clave de cualquier rutina de belleza: la limpieza y la hidratación (pero adaptadas, claro, a las necesidades de los 60 años). A este respecto, la experta indica que “debemos tener una prioridad y es que el producto elegido respete el equilibrio natural de la piel. En este sentido, elegiremos productos que ayuden a equilibrar su pH y aporten cierto nivel de hidratación con el objetivo de dar confort a una piel que necesita un extra de ‘mimos’”. Asimismo, aconseja incluir productos equilibrantes como un tónico calmante que también sea hidratante.

Por su parte, para hidratar la piel no buscaremos solamente una fórmula nutritiva, sino que necesitaremos “productos con una concentración mayor de activos, que ayuden a retener el agua en la piel, mejorando el factor de hidratación natural de ésta”. Ambos pasos, como siempre, deben realizarse mañana y noche.

Fuente: www.vogue.es (Nota: Ana Gándara)

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